RESEÑAS

lunes, 23 de febrero de 2015

Reseña de El monosabio (Ray Rivas, 1978)

Antitaurino sobrino-nieto:

Ya te he dicho muchas veces que hay unas cuantas películas de toros que no tienen que ver con El relicario ni con El niño de las monjas ni con las que explotaban la imagen juvenil de Manuel Benítez El Cordobés o Sebastián Palomo Linares. El monosabio, dirigida por un biólogo estadounidense con producción del José Luis Borau post-Furtivos en la España de la Transición, es una de ellas.

Me parece que no había tenido edición hasta ahora. Salió en DVD y blu-ray, en exclusiva FNAC, hace un par de meses y ahora llega al resto de comercios del ramo. La hemos visto en la ludoteca de la residencia, en DVD, porque, como ya sabes, las sores son contrarias a la alta definición. Dicen que al entrar en fase con la medicación y nuestras respectivas chocheces delirantes nos podrían provocar un efecto de hiperrealidad de consecuencias imprevisibles. Les digo que eso ya nos pasa con el telediario en baja definición, pero lo único que he conseguido es que me doblen la dosis de tranquimazines.

Tu tío-abuelo que bien te quiere, don venerando.

La película

Dos intérpretes destacan por sobre todos los demás en El monosabio. Son la cara y la cruz de ese arte mediúmnico que es la interpretación. Por una parte tenemos la máscara patética de José Luis López Vázquez, capaz a estas alturas de incorporar cualquier registro con idéntica bravura. Por otra, lo que los neorrealistas llamaban actores naturales o cogidos de la calle, y que aquí encuentran afortunadísima encarnación en la rejoneadora Antoñita Linares. Fue ésta torera a caballo cuando la lidia a pie estaba vedada a las mujeres. Estuvo en activo tres lustros y participó en setecientas corridas, nada menos. Se retiró en 1980 después de un percance que le ocasionó la rotura de varias costillas y, sobre todo, la muerte de su caballo favorito, “Johnny Bravo”. La solvencia y la frescura con la que asume un papel nada fácil en El monosabio habla bien a las claras de la preocupación por los personajes de José Luis Borau –productor y coguionista- y del conocimiento profundo del guionista Perico Beltrán sobre el mundo subalterno del toreo. No en balde, éste entró en el cine doblando a José Luis Ozores en la escena de la novillada en la playa de Calabuch (Luis G. Berlanga, 1956) y colaboró en una de las mejores muestras del cine taurino: Il momento della verità / El momento de la verdad (Francesco Rosi, 1965).


Lo que se dirime aquí no es, como en otras películas taurinas, la tragedia de la Caída, el Miedo o la Muerte, todo con mayúsculas bien grandes, sino el drama grotesco de quien es capaz de gastarse el dinero que ha conseguido para el aborto clandestino de su hija en una novillada que servirá de lanzamiento a un mozo al que el toreo no le interesa lo más mínimo. El dinero, el sexo y el orgullo son la fuerza motriz de este pequeño universo, que debería haberse resuelto en modo esperpéntico, como hiciera Fernando Fernán-Gómez con otros guiones de Pedro Beltrán –El extraño viaje (1964), ¡Bruja, más que bruja! (1977)-, pero que el voluntarioso biólogo estadounidense Ray Rivas no es capaz de llevar a su justo término. Esta nota falsa es el único pero que poner a una película que prolonga alguna de las propuestas de Mi tío Jacinto (Ladislao Vajda, 1956).

La edición

Es ésta una de esas dobles ediciones en blu-ray y DVD que vienen editándose como exclusiva de FNAC y cuyo sello distintivo es una guía del espectador escrita por Javier Tolentino, director del programa “El Séptimo Vicio” en Radio 3. Quizá por ello la primera parte del libreto es palabrería radiofónica en su peor acepción, blablablá sobre lugares comunes que ni se afirman ni se niegan en aras de la corrección política. Luego viene un repaso, necesariamente incompleto, a la filmografía taurina y un montaje de declaraciones y entrevistas que buscan poner en valor alguno de los activos de la película de cara al público contemporáneo, como la producción de José Luis Borau o la presencia, en un papel importante pero de escasa extensión, de Chus Lampreave.

Además de la galería gráfica –cartel y una cartelera procedentes de Internet y una selección de capturas de la película- y de las filmografías uso, los contenidos adicionales incluyen un tráiler de 3:38 minutos sobre el que se han pasado los filtros de corrección automática con menos fortuna que en la película madre. Eso sí, se ve limpio.

El formato 1,66:1 original presenta en 16/9 bandas negras laterales, como es preceptivo. La duración propuesta en la carátula es de 88 minutos, aunque la película no llega a los 85, incluida la cabecera de Video Mercury Films. La continuidad parece correcta y el dato procede a buen seguro de la base de películas calificadas del Ministerio de Deportes y demás, sin cotejo con el material sobre el que se labora.

El DVD ofrece dos pistas de sonido a partir del mono original: 2.0 y un simulacro de 5.1. Comprobada la primera de ellas, está correcta de volumen, aunque resulta un poco comprometida a consecuencia de una toma de sonido directo que en aquel momento no era habitual en España.

La imagen aguanta bastante bien, sin defectos de compresión ni contrastes forzados, contra lo que cabría esperar a tenor del resultado obtenido con Habla, mudita. Por esa parte, estamos de enhorabuena.

Divisa / Video Mercury Films, colección “Filmoteca Fnacional”
DVD-5 | 1,66:1 | 16/9 | Español 2.0 y simulación de 5.1 | Color | 1:24:57

El monosabio (1978)
Producción: El Imán (ES)
Director: Ray Rivas.
Guión: Pedro Beltrán y José Luis Borau, de un argumento de Ray Rivas.
Fotografía: Fernando Arribas. Música: José Nieto. Montaje: José Salcedo. Decorador: Adolfo Cofiño.
Intérpretes: José Luis López Vázquez, Curro Fajardo, Antoñita Linares, Chus Lampreave, Manuela Camacho, Alberto Fernández, Manuel Fadón, Mercedes Barranco, Roberto Cruz, Emilio Fornet, Francisco Camoiras, Fernando Chinarro.

Capturas del DVD:







2 comentarios:

  1. Película notable que podría haber llegado incluso a obra maestra con un poco más de implicación y detallismo. Para mí -como admirador de José Luis López Vázquez- el protagonista hace una interpretación magistral, sorprendente y muy distinta a sus grandes éxitos anteriores. López Váquez guardó en sus memorias un buen recuerdo de esta película tan olvidada en la actualidad cuando despreció otros de sus trabajos mucho más conocidos. Maravillosos los lugares donde se rodó.

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  2. Pues a pesar de todo lo dicho, a mí me ha gustado. Quizá porque su protagonista no deja de ser un Quijote capaz de llevar hasta las últimas consecuencias aquello en lo que cree, así como por el patetismo de un hombre ya entrado en años que se niega a aceptar su propia decrepitud.

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